miércoles, 14 de agosto de 2013

Tortugas imantadas

Me cansé de escuchar que Illia fue el presidente más honesto. Más si esa figura es mandada a recordar por quien decidió que debía irse.
¿De qué sirve un presidente humilde y honesto si no tiene la fuerza para plantarse ante los grandes poderes económicos? Habrá tiempo más adelante para presidentes bonachones. Mientras tanto, a seguir enfrentando a los gigantes que alguna vez metían miedo.
Nos vemos en octubre, Hectitor.

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