viernes, 14 de enero de 2011

La eterna cuestión

Miles de veces (bah, un par) he escuchado a lo largo de mi vida una pregunta que nadie puede contestar. No es "qué hay después de la muerte?", eso ya lo contestó mi tocayo Sueiro. Y en realidad debería modificar mi afirmación a "casi nadie puede contestar".
Cómo es eso? Paso a explicar.

Lo nenes tienen pitulín. Las nenas, cachufleta. Cuando crecemos un poco más aprendemos que los nenes tienen testículos, las nenas ovarios. En distintas situaciones de la vida nos enteramos que tanto unos como otros duelen. Mucho.
Hablando desde experiencia personal, somos concientes de este dolor en situaciones tales como partidos de fútbol, peleas, mal equilibrio, mal cálculo de la humanidad de uno. Y desde lo vivido por familiares, amigas y publicidades de toallitas femeninas, conocemos la existencia del dolor de ovarios.

Volvamos a la pregunta. No, no, no era la de la muerte, dije que esa está respondida. Es "qué es peor, una patada en los huevos o el dolor menstrual?". De esta misma pregunta sale una segunda, "qué duele más, parir o una patada en los huevos?". La segunda la vamos a dejar y si algún día es contestada, ya nos enteraremos. La primera fue respondida recientemente.

Veamos cómo logré contestar esto. Estoy dentro de la población de este planeta que sufre de SII. No es el suplemento joven de un diario, es el Síndrome de Intestino Irritable. Entre los muchos síntomas que me agarran, se destaca el dolor abdominal. Más que abdominal puede ser prácticamente en cualquier parte del torso. Pero no nos desviemos. Dolor. Fuerte. Del que hace a uno doblarse. Tanto duele a veces que uno se queda envuelto en sí mismo, en posición fetal como un bicho bolita y no puede moverse por horas. El único movimiento posible es apretar bien la panza con las manos y poner cara de "me duele" o de "Riquelme en un partido". Ahora bien, conozco más gente con esta enfermedad intestinal, entre ellas la novia de un amigo. Fue ella quien un día, hablando de nuestra particularidad compartida, comentó las veces que estuvo en la situación que describí unas líneas más arriba. Allí fue cuando no pude evitar preguntar si le dolía más que cuando le venía, teniendo una firme respuesta afirmativa.

Conclusión
Vamos a emplear la lógica.
Si A es mayor que B, y B es mayor que C, entonces A es mayor que C.
Llamemos C a "el dolor de ovarios", B a "el dolor provocado por el SII" y A a "el dolor de una patada en los huevos".
Por último, propongo modificar el primer "mayor" a "mayor o igual".
Pasando en limpio tenemos que:
si una patada en los huevos duele tanto o más que el dolor abdominal de quienes sufrimos de intestino irritable, y éste último sufrimiento enunciado duele más que el dolor de ovarios, pues entonces una patada en los huevos duele más que el dolor menstrual.

No acepto peros.
Se cierra la sesión.

martes, 4 de enero de 2011

2010

A mitad de año hice un breve recuento mes a mes del semestre. Más que recuento fue como una queja. Año de mierda hasta ese entonces, sólo superable por el nefasto 2003, pero camino a competir con el mismo.
Vamos a ver resumidamente qué paso en los otros seis (siete en realidad) meses.

Enero-Mayo: algo saben al respecto. A mitad de mayo, la apertura de este blog.

Junio: fue positivo. Logré mirar adelante y al espejo. Se gestó el viaje más zarpado de mi vida.

Julio: acá dio un vuelco el año. Para bien. Empezando nomás el mes, una salida a Chascomús.

Agosto: mi amiguita desde hace 23 años me cuenta que se casa y comprendo al fin cómo es emocionarse y estar feliz por otra persona. Los pasajes para el viaje son reales, palpables. A horas partir rumbo norte, confieso que estoy enamorado. No nos vamos a ver por un tiempo, pero nadie es más feliz que nosotros.

Septiembre: Bolivia: algo más que decir? Un amigo se convierte en un hermano. Revaloro padre, madre, hermanos y mis otros hermanos. También a mi país. Machu Picchu me arranca los cinco sentidos para que aprenda a usar otros nuevos y me prepara para lo que se viene: el menos pensado en la situación menos deseada.

Octubre: Abrupto final de viaje y la prueba más difícil de nuestras vidas. Familiares, amigos, conocidos y desconocidos nos demuestran que tanta fuerza no es casualidad. A pesar de tanto dolor en el ambiente estoy más contento que nunca, pasaron cuarenta días y el amor no sólo sigue esperándome, se multiplicó ese tanto. Un hermano, el de sangre, demuestra que ser cabeza dura es de familia, no le interesa qué dicen sus colegas y sale de terapia mucho antes.

Noviembre: el trabajo toca la puerta, y con gente de primera. Rompiendo con todos los pronósticos y demostrando su condición de "único", sale de rehabilitación. Vuelve la música. A punto de terminar el mes, se plantea y sonreímos.

Diciembre: casi radicado de amor en el segundo cordón, el año culmina pum para arriba. Sin luz, con calor, pero trabajando de una pasión, con la familia más unida que nunca en una cicatriz, reconfirmando que mis mejores amigos/hermanos por algo lo son, con la certeza de estar haciendo las cosas bien.

Qué pedazo de año!



Nota de autor: estimado Lector, si no comprende del todo las frases y hechos aquí plasmados, no se gaste. No es para que Ud comprenda, es simplemente mi año, acaso el mejor de mi vida, y tan sólo quiero tenerlo al alcance de la mano para cuando me haga falta un poco de fuerza.