domingo, 23 de marzo de 2014

Las 5 buenas de cada día

Las de hoy:

- Sábado sin trabajo fuera de casa.
- Ensayo definitorio.
- Poder ver TVR mientras viajo en bondi.
- Que el chofer del 85 me cobre $0.05 y diga "no pasa nada, amigazo".
- La certeza de mañana.

domingo, 16 de marzo de 2014

El interés del desinterés

Hace unos meses ya, en un ambiente que no me llamaba demasiado, escuchaba hablar de "la voz".
Encontrar una voz, decían. Una voz propia.

HOLA

Era. Año. Día. Mes. Minuto

El mundo se mide en eras. Las eras se determinan por diversas cuestiones que realmente desconozco, pero siempre se busca una fecha específica que sea símbolo de ese cambio. Más allá de ese calendario, la transición es, como el nombre lo indica, gradual. No es que de un día para el otro te levantaste y zácate, estás en la era contemporánea.

Hoy miraba una foto de, en teoría, los 80s. En teoría no, exactamente 1980. Sin embargo, era muy setentas. Los 90s empezaron, culturalmente hablando, en 1991 con la explosión mundial del grunge y la generación X. Aproximadamente porque, como dije, no hay una fecha exacta para anotar en la agenda de los cumpleaños. Los 80 empezaron en el 82, más o menos. Toda una confusión.
Y así es también en tu propio reality show. Podría buscar fechas específicas para simbolizar épocas, para cuando se peleen los escritores armando los capítulos de mi biografía, pero realmente el momento en que se da el cambio es imperceptible. Un día mirás tus pies, después mirás adelante y tenés esa foto enfrente. Foto que te hace dudar si el autor de la muestra en la que estás es muy bueno y te gusta en demasía, o si en realidad acabás de darte cuenta que ese umbral que buscabas lo pasaste hace rato. No es llegar al parador en medio de la ruta, es seguir en camino. Será hasta la próxima estación de servicio. O puestito de quesos y salamines.

Ya que usé ese título, auspicia el Flaco:

sábado, 8 de marzo de 2014

De repente, Nelson me golpeó la memoria

Y me entraron ganas de hablar de Cuba. Y es que las calles tienen un algo que te hace no querer entrar a la casa.
Sea por la gente, que te viene a hablar de lo que sea que se les cruzó por la mente, o sea por el propio ambiente que se siente liviano, en cualquier caso se siente un apego a la calle.Se hacen ahí, viven ahí. En el compartir con el vecino, putearse, amigarse, pero siempre con ellos.
Solo tres personas del edificio en el que vivo desde hace poco saben mi nombre. Hay alumnos de los que me olvidé el nombre. Me cuesta acordarme caras de ex compañeros del colegio.
O la sociedad se esta yendo al bombo, o tengo que evitar cosas que agraven la amnesia.

Los cubanos viven con una tranquilidad que se nota. En la frescura de la charla, donde por inercia contestan a un "ei, oh" con "ia tu sábeh" o un "ohhh ehhh". Para nosotros, vocales huérfanas. Para ellos, lo suficiente, porque el resto saben que está bien. Pueden pensar en ahora, porque mañana no se van a morir de hambre.
Tan simple y difícil como eso.