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Coger sin coger

Se puede coger sin la pija en la mano.

Más allá de que Annie Clark es una zarpada, en este video me encontré con una escena musicalmente pornográfica. Ella empieza su canción sola, acompañada únicamente por las notas de las melodías que alguna vez sintió, hasta que este violinista que no conozco se mete, invade su música con su música.

Al principio, una sonrisa nomás, crece con el pulso. Hasta que se quiebra el tempo, la intimidad invadida por una nueva que es de a dos, que en realidad es de a sesenta con los espectadores. Pero todos ellos otros no importan en realidad, son los que vibran cuerdas y medio locos los que merecen atención. Y ella lo mira de reojo, y él contesta con una mirada de complicidad.

Es encantador el momento en que dos músicos se entienden por encima de cualquier convención civilizada.


Me hizo acordar a la primera vez que ví este otro video de Mollo con Aristimuño. El artista consagrado e idolatrado se encuentra con un entonces joven talentoso que seguramente lo …
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Vocación

Primero de todo fue la intuición. O eso que está dentro de uno que sabe que es así y no de otra manera.
Al sacar una carta en el tarot por primera vez en la vida, en el libro de Crowley ponía al final una frase que era algo así como
Aprender es descubrir lo que ya sabes. Actuar es demostrar que lo sabes. Enseñar es hacer saber a los demás que ellos lo saben tan bien como tú.
                           Segunda señal.
Después fue a través de corrientes más espirituales aún, donde con herramientas simples y volviendo al estado infantil pude desempañar un poco.
Entre medio de esto, la psicología acompañó y jugó un papel importantísimo.
La astrología por último me terminó de aclarar el panorama a través de la carta, haciendo evidente que mi decisión estaba tomada hace tiempo. No porque lo dijese ahí, si no porque lo tenía decidido desde un principio, sólo que era difícil.

Aún así, primero de todo fue la intuición.

Exorcismo

Cuando está en lo más profundo de las vísceras es propio, más mío que nunca jamás.  Un celo severo se encargará de cuidarlo y mantenerlo a salvo, a resguardo de que pueda ser siquiera visto de reojo, hasta que un día, o muchos, necesite ser excretado, expulsado, excomulgado de este cuerpo non sancto para permitirle ser de quien quiera serlo. 
Este no es más su hogar; retírese y no vuelva.
En años de hacer filas y largas esperas en distintos bancos y organismos siempre me llamó la atención la impaciencia de los tramitantes, a veces justificada por el ritmo burocrático, otras sin excusa.
Lo interesante de esa reacción es que, si bien en un principio me molestaban los impacientes y en alguna que otra ocasión yo también lo fui, me empezó a resultar graciosa. Emulando a los adolescentes más molestos, el trajeado hombre de negocios y el albañil del overol gastado son igualados por esa bendita espera. A veces son los "nch!" del chasquido de la lengua, otras, el ruido de la ropa rozando entre dos cruces de piernas frenéticos. A los más airosos se los puede escuchar resoplar o dar zapatazos al suelo. No voy a hablar de los que hablan quejándose, buscando compañeros o cómplices, sólo de los que lo hacen susurrando. Estos últimos tienen tanta bronca que ya se les sale del cuerpo, pero aún no sienten la necesidad de hacer partícipe al prójimo. La bronca de todos ellos es…

Tres cosas, tres

Pasan muchísimas cosas en el día a día. Me refiero a que van sumándose, multiplicándose, y hacen que nuestro andar diario por esta vida sea una mierda.
Sin embargo, en vez de entender que las heces tienen que ver con tu vida como engranaje en un sistema de mierda, le echamos la culpa a cosas puntuales. Una mierda.

Hoy, por ejemplo, casi finalizando toda una jornada laboral de mierda, quien atendía el teléfono en una conocida empresa de transportes no tenía ganas de evacuar mis consultas y me cortó.
De ahí salí en mi auto (bien, tengo vehículo, estoy arriba de la mayoría según la sociedad de mierda) y en una bocacalle me tiraron o pisé un cacho de telgopor (tela de goma porosa, no tergopol, por favor) que me llenó el vidrio y la puerta, MI PUERTA, de pedacitos de la misma. De tela gomosa porosa, no pedazos de puerta. Por supuesto, con esta lluvia de mierda quedaron pegados y quien me conoce sabe que al auto lo lava la lluvia, al igual que mi abuelo sostenía que en la costa te baña el ma…

Chullachaqui

Yo ya no soy yo, pensaba hace un rato sumido en angustia, pena por mí mismo. "Pobre flaco". Tenía miedo de, tan temprano, haberme convertido en un chullachaqui. Un chullachaqui es una imagen vacía de uno mismo, como una foto o una estatua; a la larga, una persona también.
Cumplo 32 años la semana que viene, no puede ser que ya lo sea. Pensé eso en medio de unas ganas de llorar que nunca se concretan, como ya pasó varias veces en el último tiempo. Ni siquiera puedo esbozar lágrimas.
La parte que intenta sobrevivir busca soluciones, después de gritarle a Feli, la gata, mi gata, la que me acompaña todos los días, porque la veo rara y me maúlla todo el tiempo. Le grito que ya tiene comida, que qué quiere. Me presiono las sienes, intento destrabar la mandíbula que acusa bruxismo. El poder a los soviets y la tensión a las cervicales.
Los primeros días fueron de paz y armonía, pero me doy cuenta que hace por lo menos una semana estoy en un lugar ajeno, estoy despojado de un hogar. …

El aprendiz

Está esa manía de pasar todo por la fe. Pero no cualquier fe, es una que se aboca únicamente a una arista pseudoespiritual, totalmente comercial. ¡Que hay una industria, carajo! No es muy difícil de ver, pero la única manera es salir del cerco y mirarlo todo de afuera.

Hay fotos que se disfrutan desde el detalle, pero hay otras que van a dar todo desde su forma. A esas, cuando uno las ve de lejos o en un tamaño un poco más pequeño del habitual, se las puede apreciar como son.
Si se intenta recorrer un valle y decidir sin mapa para qué lado salir al lago que supuestamente está a mano, la desorientación, estando dentro del paisaje, tiene mayores probabilidades que pegarle a qué sueño salió a la cabeza en la quiniela esta mañana. Es eso, un mapa desde afuera, una brújula desde dentro.
Pero esa rosa de los vientos es negada en la Fe, esa que va con mayúscula inicial porque lo dice la Real Academia, esa que está vedada, y son los que se atreven a hacer uso de su cercenado libre albedrío lo…