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Mostrando entradas de septiembre, 2013

La última tormenta de invierno

Una vez cada tanto realmente disfruto caminar en la lluvia.
Pero esta vez no fue sólo eso. Esta vez hizo frío, el agua parecía hielo. Las manos quemaban heladas, parecían dormidas por momentos. Los pies agradecían haberme puesto borcegos, siendo los que mejor la estaban pasando. Mi campera impermeable no dejaba de tirar toda el agua que repelía sobre el jean gastado, que parecía pesar más que yo mismo al nacer.
La sudestada finalmente llegó.
Y yo fui el agua helada, fui el viento gélido, los charcos bajo mis pies. No fue caminar en la lluvia, fue ser la lluvia congelando la piel reseca de las manos, el viento pegando en la cara dejando sentir sólo más frío.
Por un rato fui la sudestada.
Llevándome todo por delante, sin detenerme ante nada, sin reparar en nada.
Realmente disfruté ser la sudestada.
Que se venga otra tormenta, voy a estar preparado.
Cada vez más.

Música curadora

¿Será la nueva música nueva de la que hablaba Homero Expósito?
Acompaña, cura y te sorprende bailando. A veces una, a veces las tres. Casi las tres de la mañana y perdí el reloj. Rajaba la tierra, misión cumplida. Pero hoy... me reservo en el resto la otra cara de la moneda.




Tal vez todo sera un buen recuerdo
Si llega el olvido primero
Para mi no hay cosa mas dulce
Que tu agua salada en mi rio

Ah... creeme no hay limite mas grande
Para este imaginante
Ah... que una duda morena
Envuelta en flores de otra primavera

Pa recordarte feliz, voy a tener que olvidarte
Porque no hay cosa más dulce que vos.
Si no llega el olvido, quien me cura el delirio
De una duda morena envuelta en flores de otra primavera