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Mostrando entradas de 2016

Chullachaqui

Yo ya no soy yo, pensaba hace un rato sumido en angustia, pena por mí mismo. "Pobre flaco". Tenía miedo de, tan temprano, haberme convertido en un chullachaqui. Un chullachaqui es una imagen vacía de uno mismo, como una foto o una estatua; a la larga, una persona también.
Cumplo 32 años la semana que viene, no puede ser que ya lo sea. Pensé eso en medio de unas ganas de llorar que nunca se concretan, como ya pasó varias veces en el último tiempo. Ni siquiera puedo esbozar lágrimas.
La parte que intenta sobrevivir busca soluciones, después de gritarle a Feli, la gata, mi gata, la que me acompaña todos los días, porque la veo rara y me maúlla todo el tiempo. Le grito que ya tiene comida, que qué quiere. Me presiono las sienes, intento destrabar la mandíbula que acusa bruxismo. El poder a los soviets y la tensión a las cervicales.
Los primeros días fueron de paz y armonía, pero me doy cuenta que hace por lo menos una semana estoy en un lugar ajeno, estoy despojado de un hogar. …

El aprendiz

Está esa manía de pasar todo por la fe. Pero no cualquier fe, es una que se aboca únicamente a una arista pseudoespiritual, totalmente comercial. ¡Que hay una industria, carajo! No es muy difícil de ver, pero la única manera es salir del cerco y mirarlo todo de afuera.

Hay fotos que se disfrutan desde el detalle, pero hay otras que van a dar todo desde su forma. A esas, cuando uno las ve de lejos o en un tamaño un poco más pequeño del habitual, se las puede apreciar como son.
Si se intenta recorrer un valle y decidir sin mapa para qué lado salir al lago que supuestamente está a mano, la desorientación, estando dentro del paisaje, tiene mayores probabilidades que pegarle a qué sueño salió a la cabeza en la quiniela esta mañana. Es eso, un mapa desde afuera, una brújula desde dentro.
Pero esa rosa de los vientos es negada en la Fe, esa que va con mayúscula inicial porque lo dice la Real Academia, esa que está vedada, y son los que se atreven a hacer uso de su cercenado libre albedrío lo…

Desandando la espiral (al fin)

Buscando años el extremo del ovillo, solamente hay más del mismo género.
No tiene arriba o abajo, profundidad ni altura; hacia adentro únicamente. Tanto que se pierde la dirección, no hay guía, no hay sentido, únicamente la angustia de llegar jamás a ningún lado.
Es más placentero el desierto. Igualmente falto de brújula, permite ver a todos lados, la rosa de los vientos tiene sentido por el andar mismo en esa dirección poco familiar. Arena, mar, montaña, pura puna. Cualquiera de ellas enseña más que la inmovilidad total de Fibonacci.
Adelante, nada más.

"Varios 1"

Resulta que estaba viendo Alta Fidelidad, después me puse a hablar del año '99 y las canciones para el año 2000 (En el 2000 - Natalia Lafourcade, Anthem for the year 2000 - Silverchair), pero además varios días atrás rearmé en spotify lo que los yankis llamarían mixed tape. Además bebí 3 o 4 fernet, lo cual me genera ganas de escribir. Tengo diversos disparadores para las distintas artes en las que me gusta lastimosamente adentrarme.
Vuelvo al mixed tape, compilado casero en criollo. En el '98 tuvimos en casa internet por primera vez, de ese que ocupabas la línea, consumía pulsos, y dos horas eran una eternidad. Y un fangote de guita. Un día a mi hermano le pasaron una página para bajar este sistema nuevo revolucionario para escuchar música. Winamp y mp3. Te suenan, ¿no? (suena, mp3, música... en fin). Así fuimos, muy emocionados, bajando canciones y buscando nuevos sitios dedicados exclusivamente a la música en mp3. Más que emoción, se me hizo una obsesión y en poco tiempo ll…

Ontología de un mediocre I - Anexo

Luego de la dulce lambida sobre mi ser del té de tilo con Johnnie Walker pretendo extenderme, explayarme. O no, simplemente agregar más letras en forma de palabras.
Fue cuando planteé esta infantil teoría de la especie-bomba-de-tiempo que la compartí con mi amigo Fede, a quien considero mucho más inteligente y estudiado que yo en el tema. Me devolvió un camión lleno de explosivos con mechas recién prendidas. Gracias que me dejó mechas.
La cuestión es que su primera, por cierto breve, pero intensa respuesta fue "Eso es bíblico" (es la segunda vez que me lo hace, el guacho; otro día comentaré la primera ocasión). Dios viene en forma de hombre a la tierra a salvar a sus hijos del pecado original por medio del sacrificio, dando su vida.
La hago más fácil. La naturaleza nos pone a sus nuevos hijos para salvar a su verdadera hija, la Tierra, de una muerte segura. El pecado original no es nuestro, es de nuestros creadores. Relájense, por favor.

Ontología de un mediocre I

Si hay algo de lo que me convenzo cada día mas, es de que la naturaleza es sabia. Si tenemos en cuenta que lo creo desde chico, supongamos los nueve años, son unos ocho mil ciento noventa y un días pensando que todo lo que ella madre de todas las cosas hace, lo hace por algo, con alguna razón, por algún motivo, con un horizonte en mente y podría seguir poniendo analogías pelotudas por un rato, pero no.
Lo que quiero decir es que desde que tengo memoria, y eso que tengo bastante siendo que mi primer recuerdo es de cuando tenía dos años recién cumplidos en un arroyuelo de las sierras cordobesas, he creído, más menos que más, que hay un algo que nos lleva a estar.

No es en esta oportunidad que quiero plantear el algo, si no la razón de ese algo. No me interesa ahondar en si hay un dios, una entidad, materia y antimateria, energía en forma de forúnculo ansioso de explotar y salpicarnos de asco, aunque tan lejos no esté de esto último. La naturaleza es sabia, pero también es maquiavélica. …

Sueño recurrente

Acabo de recordar. Lo loco es que recién me doy cuenta que nunca fue real.
Intento cerrar una puerta y no da el tamaño de la puerta. Nunca llega a su marco, sea porque es más chica y pasa de largo, o porque es más grande y se traba contra la pared antes de llegar. Una puerta que recientemente estaba cerrada y fue abierta.

Tregua, por favor

Me pregunto, es mi biennio rosso? O es así la vida? Una mierda.
Es la escara del mundo, que se agranda sólo por obedecer a la gravedad.
Es la cabeza de mi viejo entre sus hombros, como casi nunca.
Es la bronca de que la justicia sea un concepto tan bastardeado.
Es el diccionario, que va a definir aquello al antojo de alguien.
Es la meritocracia, que favorece sólo a quien inventó la palabra.
Es el cuerpo ajado de mi abuela, huesudo y flácido a la vez, único registro de una fuerza inconmensurable, de inmerecidas injusticias de la vida.
Y es la vida, que le toca demostrarme lo contrario.

Más grandes que Jesús

Estuve mirando en Encuentro un programa histórico que en esta ocasión hablaba sobre la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y en particular sobre la tulipomanía, la primera burbuja financiera de la historia, en el siglo XVII (diecisiete, para los romanonumero-no-parlantes).
Resulta que en medio de la expansión del mundo (mundo=mundo europeo occidental) trajeron tulipanes del Imperio Otomano, donde eran usados por los sultanes. Otro símbolo más de status. Sí, la primera burbuja se generó como todas las demás, por querer estar en la onda, ser cool y todas esas frases pedorras que hacen que la gente se ponga pelotuda. Muy pelotuda.
Encima, una vez en los Países Bajos, los tulipanes se agarraron unos parásitos que los hacían multicolores. Si cagase de colores sería rico. ¿Lo pensé o lo dije en voz alta? ¿Me refería a rico de dinero o rico de sabor?
Bueno, la cosa es que llegaron a pagar fangotes de guita por ellos. Por los bulbos de tulipanes, no los teresos colorinche. Me la ima…