jueves, 1 de agosto de 2013

Por qué creer

"En muchísimos aspectos esta choesión de la conciencia de la clase obrera culminó, en los antiguos países desarrollados, al término de la segunda guerra mundial. Durante las décadas doradas casi todos sus elementos quedaron tocados (...). Una existencia mucho más próspera de lo que jamás hubiera esperado llevar alguien que no fuese norteamericano o australiano pasó a "privatizarse" gracias al abaratamiento de la tecnología y a la lógica del mercado: la televisión hizo innecesario ir al campo de fútbol, del mismo modo que la televisión y el vídeo han hecho innecesario ir al cine, o el teléfono ir a cotillear con las amigas en la plaza o en el mercado (...). La prosperidad y la privatización de la existencia separaron lo que la pobreza y el colectivismo de los espacios públicos habían unido."
Fragmento de Eric Hobsbawm, Historia del siglo XX, capítulo X.

De esto, tengo dos cosas para decir. Una:
"Y una vez que veas que
lo que tenés te tiene a vos
vas a sufrir lo que sos."

Dos, que no importa con cuántos embates el capitalismo trate de hipnotizar al planeta, siempre va a generar desigualdad, y en eso está la esperanza de cambio inminente. Porque ante la necesidad y el hambre se vuelven a abrir los ojos y, siento desilusionar a los pesimistas, pero despierto el hombre es un ser solidario y colectivo. Con los ojos abiertos se ve más claro.



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