Me encuentro hace unos años pensando por qué fotografío las casas donde vivo.
Busco entender que el nomadismo al que estuve adscrito por cinco años era necesario para mí, sabiendo a la vez que esa necesidad no significa que sea fácil. Y es también esa la cantidad de tiempo que llevo disfrutando cada vestido que la luz decide en mis casas, de las cuales no soy dueño.
Entonces, sabiendo que en poco tiempo hay que irse, sin una base sólida sobre la que edificar una idea material de hogar, lograr la adaptación desde una calidez brindada no por muebles y adornos, sino por luz. En vez de arreglar un inodoro o pintar una pared, sacar fotos y decidir qué prenda lucir ese día; no para el cuerpo, sino para una parte propia habitualmente pasada por alto.
El hogar se lleva consigo, casi como un caracol metafísico.
Necesito homenajear a todos los lugares que fui.
Busco entender que el nomadismo al que estuve adscrito por cinco años era necesario para mí, sabiendo a la vez que esa necesidad no significa que sea fácil. Y es también esa la cantidad de tiempo que llevo disfrutando cada vestido que la luz decide en mis casas, de las cuales no soy dueño.
Entonces, sabiendo que en poco tiempo hay que irse, sin una base sólida sobre la que edificar una idea material de hogar, lograr la adaptación desde una calidez brindada no por muebles y adornos, sino por luz. En vez de arreglar un inodoro o pintar una pared, sacar fotos y decidir qué prenda lucir ese día; no para el cuerpo, sino para una parte propia habitualmente pasada por alto.
El hogar se lleva consigo, casi como un caracol metafísico.
Necesito homenajear a todos los lugares que fui.
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