Ir al contenido principal

Gimnasio

Hay tres razones básicas por las que una persona puede hacer gimnasia:
-Por salud (no confundir con el queso)
-Para verse "bien"
-Para entrenar

Como no puedo evitar ser diferente, en mi vida las razones fueron:
-Para no llevarme la materia en el colegio
-Para no morirme en el siguiente recital
-Para hacer todas las caminatas que las vacaciones ofrezcan y poder disfrutarlas (las caminatas... y las vacaciones también, obviamente)

Y pensándolo bien, todo se podría resumir en:
-Para entrenar

Después de todo no soy tan diferente. Pero sí original. Bah, creo.
Más original fue Forrest Gump: "Sólo tenía ganas de correr".

Comentarios

  1. El lunes pasado volví a una cancha de fútbol después de 4 meses, culpa de un problema bastante jodido en el tendón de Aquiles. (En lo único que voy a lograr parecerme a Van Basten)

    Según el kinesiólogo me queda poca "vida útil" para hacer deporte, culpa del mal entrenamiento y de muchas lesiones mal recuperadas.

    Pero bueno, es apretar los dientes y bancarse los 3 días posteriores en los cuales caminar es un verdadero suplicio. Y tirar hasta donde se pueda.

    Próximamente voy a incursionar en el ping pong, también como Forrest.

    ResponderEliminar
  2. Y, Hugo, uno se va gastando.
    Avisame cuando te metas con el ping pong que te acompaño en la odisea (recientemente descubri que no soy taaaaaaan malo)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Música para romper todo

A principio de año, antes de tener blog y siquiera pensar en ello, armé una de las que facebook llama "notas".
El tópico: música elevadora. Canciones de esas que te hacen volar a estados mentales más allá de cualquier cosa. Un acorde, un grito, una armonía, un solo, un riff que te hace subir y subir por las nubes hasta ver el universo mismo.

Tuvo muy buena respuesta, muchos se prendieron dando su parecer.
Otro día quizás repita la experiencia acá, puede ser interesante. Pero hoy voy con algo similar: música para romper todo!

Ese tema que te acompaña cuando estás enojado porque te volcaron café caliente encima, un albatros te cagó el auto justo después de lavarlo, te interrumpieron el polvo cuando te faltaban dos bombeos para acabar, te bancaste tres colectivos que no pararon, por amable bajaste del subte para dejar subir gente y te quedaste abajo, la señora adelante tuyo en la cola del banco te ve cara de oyente para sus quejas a la burocracia del sistema, la falta de educación …

La última tormenta de invierno

Una vez cada tanto realmente disfruto caminar en la lluvia.
Pero esta vez no fue sólo eso. Esta vez hizo frío, el agua parecía hielo. Las manos quemaban heladas, parecían dormidas por momentos. Los pies agradecían haberme puesto borcegos, siendo los que mejor la estaban pasando. Mi campera impermeable no dejaba de tirar toda el agua que repelía sobre el jean gastado, que parecía pesar más que yo mismo al nacer.
La sudestada finalmente llegó.
Y yo fui el agua helada, fui el viento gélido, los charcos bajo mis pies. No fue caminar en la lluvia, fue ser la lluvia congelando la piel reseca de las manos, el viento pegando en la cara dejando sentir sólo más frío.
Por un rato fui la sudestada.
Llevándome todo por delante, sin detenerme ante nada, sin reparar en nada.
Realmente disfruté ser la sudestada.
Que se venga otra tormenta, voy a estar preparado.
Cada vez más.

Exorcismo

Cuando está en lo más profundo de las vísceras es propio, más mío que nunca jamás.  Un celo severo se encargará de cuidarlo y mantenerlo a salvo, a resguardo de que pueda ser siquiera visto de reojo, hasta que un día, o muchos, necesite ser excretado, expulsado, excomulgado de este cuerpo non sancto para permitirle ser de quien quiera serlo. 
Este no es más su hogar; retírese y no vuelva.